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Inmensidad

July 25, 2018

Cuando tenía 16 años, fui de viaje con el instituto a Londres. Recuerdo que yo no quería ir. No me hacía para nada ilusión dejar mi pueblo, mi día a día, mis amigos, para ir a Londres. No hablaba inglés, me daba miedo. Inseguridad ¿Que tenía yo que hacer en Londres?

Cuando aterricé de vuelta en Barcelona, después de solo 5 días en Londres, la tristeza me había envuelto en su velo, no sabía cuándo volvería a sentirme igual de libre y feliz como lo había hecho entonces. Me sentí encerrada, abrumada, atrapada en la rutina. Ahora me parecía que en mi pueblo el tiempo se detenía, que llevaba mucho tiempo congelado. Y que yo también me iba a congelar algún día.

Echaba de menos la magia de Londres, mi propia magia, la que no sabía que tenía hasta ese momento. Lo poderoso que es el descubrir, el viajar, el saber. Conocer a gente nueva, vivir nuevas experiencias, probar nuevas cosas.

Me prometí a mí misma que cuando cumpliese los 18 me haría la maleta y me mudaría a Londres. Y así fue. Acabe el instituto, hice la selectividad y al día siguiente me compré un billete. A la semana estaba en Londres.

Han pasado ya cuatro años.  Cuatro intensos años, llenos de vida, de aventuras, de amor y desamor. Llenos de ganas de más, de adrenalina y de tristeza también. Pero 4 años donde he crecido y me he formado como persona. Cuatro años que valen la pena recordad.

Y sí, al principio tenía miedo, a fracasar tal vez, a no lograr lo que me preponía. El truco está en cerrar los ojos, respirar profundo y dejar pasar todos eso miedos. Decirles adiós con la mano mientras tu sigues de frente y te sumerges en nuevas aventuras y caminos tan excepcionales e increíbles, que se te olvida que en un momento tuviste miedo. Y te ríes.  Siempre con curiosidad y precaución. El miedo mueve, no te paraliza. Aprende a moverte, aunque tu cuerpo este inundado de dudas y empapado de tensión. Así te haces un poquito más fuerte cada vez.

Londres es sin duda una de las experiencias mas bonitas de mi vida. Salí de un pueblo pequeño y llegué a una ciudad donde los sueños se cumplen y las cosas ocurren. Recuerdo los primeros días, y la sensación de inmensidad. Sí, me sentía inmensa en una ciudad también inmensa. Invencible. Londres no juzga, sus calles están llenas de colores y personalidades infinitas. Así, sin razón, no hay odio ni prejuicios. Podía convertirme en quien yo quisiera, podía ser quien yo quisiera, vestir y hacer lo que quisiera, sin miedo, sin nadie observándome, apuntándome listo para soltar el gatillo. Así que decidí ser yo misma. Disfrutarme al máximo, conocerme como nunca lo había hecho. Me forcé al máximo, rocé mis límites de felicidad y de dolor también. Me observé, me sentía infinita. Estaba orgullosa. Feliz.

No tengas pánico de lo nuevo y lo desconocido, no te cierres puertas, no te hagas pequeño ni te pongas más restricciones de las que ya nos ponen los demás. Escógete siempre a ti mismo. Escucha lo que te pide el cuerpo y fúndete con las miles de posibilidades que, todos, tenemos. Lo desconocido, lo inmenso no es malo, sino que será aquello que tu proyectas y que tu decidas que sea. Escribe el libro de tu vida de manera que sus letras y palabras te calen los huesos, sus personajes te hagan morir de amor o rabiar a morir, que sus historias te enseñen y te inspiren. Vive la historia de un libro que te encantaría tener y guardar para siempre. De esos que cada vez que lo vuelves a leer, descubres algo nuevo y te sorprende. Emociónate y mímate. No te conformes nunca si sabes que vales más. Cuando tienes obstáculos, no te pares. ¿Dificultades? Son buenas, conviértelas en tus amigas. Supéralas, con creatividad, con humanidad. Ve más allá de tus limites para ser tu mismo, a tu manera, con tu propia belleza.

 

Nota: Inmensidad: Cualidad de inmenso. la inmensidad del océano .

O bien la de uno mismo ❤︎ 

All the love,

Amaia

 

 

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